La primera vez que entramos, el olor nos detuvo en la puerta. Años de abandono. Árboles creciendo dentro del patio. La cocina sin techo.
Y aun así vimos el potencial. Lo que aprendimos: detrás de cada propiedad hay una historia humana. Nuestra misión no es solo comprar casas — es cerrar esas historias con dignidad.